Todo comenzó un día, por la mañana.
Dos niñas iban a salir de viaje. Por el camino fueron parando en sitios y comiendo un poco.
Cuando pararon por última vez se encontraron con su amiga Beatriz.
—¿Por qué no vienes conmigo al pueblo de mi padre? —pregunta Beatriz.
—Es que tenemos que ir a unos juegos —contesta la hermana mayor llamado Sofía.
—Aah —dice Beatriz.
—Aunque los juegos pueden esperar para otro día —dice la hermana pequeña María.
—Vale. Entonces cogerá el coche y seguidnos —dice Beatriz.
Ellas cogieron el coche y les siguieron, cuando llegaron se presentaron y empezaron a jugar todas las niñas. Cuando terminaron de comer todas, subieron a jugar a la habitación. Se lo pasaron muy bien ese día, que se quedaron un día más.
Al día siguiente volvieron a casa y escribieron en su diario lo bien que se lo habían pasado.

