Había una vez dos hermanos que estaban subiendo una montaña con su padre y su madre. Cuando llevaban una hora andando sin parar y se les había acabado el agua, encontraron un río. Había una familia de dos niñas y un niño.
Estaban las dos niñas haciendo un castillo de arena, la madre tomaba el sol en la arena y el padre y el niño nadaban en el agua.
Entonces la familia bebió agua y las dos niñas se fueron a jugar con las otras niñas. Y los padres nadaron de un sitio a otro.
El agua cada vez subía más. Las dos familias recogieron las cosas y se fueron juntas a una casa abandonada. Y vivieron para siempre las dos familias juntas en la casa.

