De repente, todas las plantas y los edificios se hicieron más grandes. Las plantas empezaron a comerse a la gente. Uno de esa calle se dio cuenta de que en la otra calle no pasaba nada. Sólo en esa calle. Entonces, cuando la mujer iba a pasar a la otra calle, había una barrera mágica y transparente. Fue a la otra calle pero también había una barrera mágica. Vió que había un manillar de una puerta, atado en una cuerda. Tiró y le pedía la respuesta. Cosas en donde se bebe agua. Ella escribió en el aire, botella. Y vaso. Y se abrió la puerta. Vió un silbato al fondo, lo probó y todo volvió a la normalidad. Todo fue gracias a ella.
La barrera mágica
9 - Marzo - 2008 de Marina

